Una fantasía en un mundo real: Capítulo 6


Día duit! (Irlandés)
Aprovecho que estoy inspirada y me pongo al día con las historias, así pronto acabo y puedo empezar otros proyectos que tengo en mente.
No me iré mucho por las ramas, ya sabes... si no tienes ni idea de lo que es pásate por AQUÍ y te enterarás de algo.
Sin más... ¡a leer!


6. Tormenta:

Esa mañana me levanté con un sabor amargo en la boca, a pesar de que había pasado una noche de película, al abrir los ojos sentí como un nudo en el estómago se me abría, se hacía grande e incómodo. Intenté borrarlo con una ducha, cambiar el gusto con una taza de café dulce, preparé tortitas y me hinché a miel y mantequilla, pero a pesar de todos los intentos aquellas sensaciones seguían navegando en mi cuerpo. Milos me observaba, inquieto pero no decía nada, en su mirada comprendía mi desazón, sabía que quería quitarla y más de una vez se acercó a mi, alargó la mano y acarició mi mejilla, rozo sus dedos contra mi labio y sentí como todo mi cuerpo latía. Quería ser una con él, quería fundirme entre sus brazos, saborear sus labios y oler a sexo… quería todo con él, pero todo eso debía esperar, la realidad estaba al otro lado de la puerta y si queríamos dar el siguiente paso antes teníamos que empezar por aquello que tanto nos costaba. No sabía quien de los dos tenía más miedo, pero por mi parte no sentía miedo por mi, temía por él, por el qué dirán de mis padres y por lo que posiblemente le hicieran hacer…

La reunión tan esperada se pospuso casi un mes. Mis padres no querían hablar del tema, tenían demasiadas cosas que pensar y ante todo en sus ojos vi que no se tragaban absolutamente nada de los que les decía. ¿Un novio diez años mayor que yo?¿un médico?¿Dana? ¡Que ridiculez! Más de una vez quise enseñarle alguna foto, gritarles de que me creyeran, pero obviamente la única manera de conversérlos que era cierto era trayéndolo a casa ¿qué otra alternativa tenía? Ya no era cuestión de seguir ocultando lo evidente: nos amábamos y pensaba pasarme largas semanas en su casa, no podía simplemente desaparecer y mezclar a mis amigas en ésto. No era tan ruin, debía ser honesta. Se los debía y también a Milos, él tenía el derecho de abrazarme y sujetarme de la cintura sin miedo de que le pudieran etiquetar o gritar. Necesitábamos aquello.


Estábamos en el recibidor de mi casa, nerviosos y esperando para entrar. Intentaba tranquilizarlo diciendo que mis padres eran personas de mente abierta, que no sacarían conclusiones precipitadas y que comprendían nuestro amor, que no pasaría nada, que seguiríamos amándonos sin problemas… pensaba que todo eso sería posible, pero obviamente mi imaginación se equivocaba.
No lo tacharon de pedófilo porque yo había consentido, pero aún así de sus labios no salieron palabras agradables, ningún gesto de cariño, ni de comprensión, nada que pudiera darme pie a defenderlo. Nada. Al cabo de una hora Milos salía de mi casa, con el rostro lívido, los hombros caidos y prometiéndome que pronto hablaríamos. En ese momento debí haberle detenido, en ese momento debí haber corrido junto a él… si hubiera hecho eso, nada de lo anterior hubiera ocurrido. Nada.

Una de las cosas que más me había enamorado de Milos era su pasión por la medicina, en como trataba a los pacientes, como su vocación se veía a distancia. Esa era la parte que más amaba de él, porque sabía que era su alma. Si le quitaba eso, quedaba siendo un hombre normal, mediocre… uno del montón, pero siendo médico toda su alma, su cuerpo y mente se transformaba, por eso… cuando recibí aquella carta con esas palabras supe que no podía seguir así.

- Eres una cría… - dijo aquella mujer alta, delgada y altiva. Mercedes era la clase de persona que te mira por las acreditaciones académicas y no por las humanas. En pocos segundos comprendí porque Milos había decidido esa carrera, quería hacer feliz a su madre.

- ¡No soy una cría! - gruñí encolerizada- ¡Soy una mujer y le amo!- me defendí cual gata ante sus cachorros.

- ¿De verdad? A ojos de la ley lo eres...- me clavó la mirada fría.- No tienes ni el bachillerato, eres infantil, pequeña… ¿y pretendes estar con mi hijo?- enarca la ceja- Tus padres han hablado con el director del hospital… ¿qué crees que habrán dicho?

Aquellas palabras me dejaron helada, si ellos habían dicho eso podía esperarme lo peor. Mercedes me tendió una carta y sin decir nada más se marchó. Al abrirla descubrí lo peor: debía dejar a Milos, sino lo expulsarían de la clínica y le abrirían un expendiente en la policía. El corazón se me detuvo y supe cual era la solución…
Aquella noche llovía. Era un domingo, uno de tantos que esperaba a Milos en el banco. Tenía el corazón encogido en el pecho, no sabía exactamente como actuar, pero debía encontrar la manera de hacerlo. Simplemente esto debía acabar.
Lo vi salir, con los hombros caído, ojerosos y con el cabello revuelto. Estaba precioso. A ninguno de los dos nos importó la lluvia cuando comenzamos a caminar por las ramblas. A mitad de camino me detuve y le miré.

- Terminemos. - dije con la voz más fría que pude, le miré a los ojos, con expresión calmada y dejando ver una sonrisa, quise que no fuera triste, pero no pude evitarlo.

- ¿Qué?¿como que terminar?- pensé que diría algo menos obvio, pero no fue así.

- Eso, que ya no tenemos nada...- seguí diciendo.

- ¿Por qué?- preguntó con la voz temblorosa.

- Porque ya no te quiero…

Esa fue la primera mentira que dije, porque después de aquella vendrían muchas más...

Comentarios

  1. bello y real muchas veses nos mentimos a nosotras mismas por miedo a
    AMAR

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    1. Totalmente, aunque las mentiras duelen mucho.

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  2. Si bien la diferencia de edad es un tema, que ella sea menor, el comportamiento de los padres no es el mejor. Tanto cuando no la toman en serio, cuando toman en serio lo que le sucede.
    Un abrazo.

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    1. Lo sé, unos padres que no saben como proceder es algo bastante malo, pero bueno... tendrán miedo. Supongo.
      Un abrazo

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  3. ¡Hola! La verdad, como dijo Demi, los padres te dejan a cuadritos, primero que no le creen y que después, se lo toman demasiado en serio. Aunque cuando una relación es consentida, no pasan estas cosas —en todo caso, esperar a la mayoría de edad podría haberle sacado un peso de encima (?)—.

    Me da cosita ese final >.< y es que, encima, que empiece la maraña de mentiras ¡aish! no quiero ni pensar qué viene >.<

    ¡Un abrazo!

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    1. Dudo que pase, pero uno nunca sabe por que tiros te irán los padres... son seres extraños. Veremos como logran salir de la maraña de mentiras.
      Un besito

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  4. Que bonito capitulo. Los padres son así de complicados, aunque fuera mayor de edad si no le gustasen no la aceptarían. Lo importante es lo de ellos, con más y menos años, el amor es el mismo cuando es recíproco. Es comprensible que quiera retirarse, ya que no desea que le den cargos policiales, su récord se vería afectado de por vida.
    Bso

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    1. Cierto, pero a ver que sale de todo esto... ojalá salga bien.
      :D
      un besito

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  5. Es una situación difícil. Aunque la solución que intenta dar ella es una muestra de que realmente es inmadura para él. Ojalá recapacite y encuentre otra manera.
    Espero ver cómo sigue.
    ¡Saludos!

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    1. No había pensado en ello hasta que me lo has comentado, pero creo que es una reacción obvia... la pobre aún es un matojo de hormonas xD no se le puede culpar.
      Un besito

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  6. me sabe a viejo en este pais donde vivo no hay presentacion a los padres se vive como uno quiere...

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