Una fantasía en un mundo real: 4. Pasos

Atetei! (Naoki)
Antes de nada... ¡gracias a todos los comentarios y ánimos de la otra entrada! (pincha aquí si no tienes ni flowers de lo que hablo).
Me siento un poco más comprendida y también más desahogada, después de todo son ideas furtivas que tengo en la cabeza... realmente gracia. Me hicieron soltar la lagrimilla.

Bueno, bueno... quitando todo el romance y la monería, vengo a lo que te interesa. Al fin llego al último reto de mi lovely Mia, así que podré dedicarme a morirme un ratito y ya después revivo y así ya estoy más tranquila.
En teoría ésta vez tengo que elegir dos frases, pero si escribes me entenderás, el capítulo se DEBÍA acabar ahí, así que la parte porno vendrá para el próximo capítulo.

Si tampoco tienes idea de nada de lo que digo, te refresco la memoria. Ésta es mi super ultra novela sacada del baúl de los recuerdos y te recomiendo que vayas al capítulo uno para enterarte de todo y así proseguir. Y el reto de Mia bueno tu pincha en el nombre y ya te enterarás... sin más. ¡Allá voy!




4. Paso

El calor del sol entraba en mi habitación a través de las ventanas y persianas. Abrí los ojos y al mirar el cielo azul y despejado sentí un movimiento extraño en el estómago. Toqué mi barriga algo alarmada y pensé que podría ser hambre, pero después recordé todo lo ocurrido meses atrás y ese sentimiento volvía a removerse en mi interior. El calor poco a poco fue invadiendo todo mi cuerpo hasta sentir que las mejillas me ardían. Gemí para mis adentros, me di la vuelta y oculté mi cara en la almohada. ¡Tenía novio! O al menos eso era lo que creía, porque llevaba demasiado tiempo saliendo con Milos y aunque todavía no nos habíamos besado, si que siempre teníamos las manos cogidas y parecíamos una pareja de enamorados. Quizás para cualquier otra adolescente eso era una tontería, pero para mi que era un cero en relaciones amorosas era un mundo. Por primera vez en mi vida comenzaba a entender eso de “en la primavera la sangre se altera”.
Quise quedarme más tiempo en la cama, pero por muy removida que estuviera interiormente tenía una vida que seguir, y los exámenes, deberes y la comida no se iba a hacer por si sola. Arregañadientes salí de la cama, me abracé el torso y busque un jersey fino que tenía apoyado en la silla, al quitarlo la bufanda que Milos me había regalado calló al suelo, volviéndome a recordar que aún teníamos un tema que tratar: ¿Ya había roto con su novia? Mientras contemplaba la prenda una idea del todo poco ética me comenzó a resonar por la cabeza. Estuve unos diez minutos, y no miento, en decidir si llevar acabo el pensamiento o simplemente dejarlo en eso. Después de ver como el móvil se encendía por la llegada de un mensaje decidí que tenía que llevarlo a cabo. Mi salud sentimental se lo merecía.



La clínica estaba vacía, a pesar de ser Domingo por la tarde. Busqué algún rostro conocido y al ver que tenía el camino despejado me deslicé hasta llegar a su despacho. El sentido común me decía que debía tocar la puerta, pero una voz femenina en el interior de la consulta me hizo asumir que sería mejor no tocar y espiar desde la rajilla de la puerta. Sintiéndome una mala persona, me acerqué un poco y miré al interior: Milos estaba sentado en su silla, con su bata y la camisa medio abierta, la boca se me secó y seguí mirando, deseando que la mujer con voz melosa no se percatara de ese detalle, pero fue en vano. El ser ése se acercó a mi hombre, puso la mano en su pecho y se acercó a sus labios. Sentí que me iba a morir, por lo que me aparté y salí corriendo sin percatarme que al hacerlo la puerta se había cerrado de golpe y dejando bastante claro que alguien había estado ahí.
Corrí y corrí hasta que sentí que los músculos me dolían. Cuando paré me encontraba en un paseo bastante bonito. Nunca había estado por ahí y eso que me encantaba perderme por la ciudad. Intenté no pensar mucho en lo que había visto, después de todo sabía que él aún tenía que acabar con su novia adulta, pero con lo que acababa de ver estaba bastante claro que no era así. Sentí un nudo en el estómago y empecé a llorar.

- ¿Nena?- escuché una voz familiar. Levanté la mirada y descubrí a mi padre cargado con muchas bolsas en las manos y a mi madre al lado.- ¿Qué te pasa?¿por qué lloras?

Nunca podré entender porque la gente pregunta si uno está bien cuando ve a otra persona llorando. Es obvio que no está bien, y cuando lo sabes es peor acercarte y abrazarlo, porque obviamente al hacer ésto uno se va a poner a llorar más fuerte. Y claro, yo no fui la excepción. Terminé llorando desconsolada en el pecho de mi padre, con un nudo en la garganta y sintiendo que toda la felicidad que experimenté al levantarme se evaporó de mi cuerpo.
No sé cuando tiempo estuve llorando, tampoco cuando me llevaron a casa, me ofrecieron algo caliente y me acurrucaron con ellos en el sofá, tampoco cuando me quedé dormida y mucho menos me enteré cuando un atractivo hombre llamaba a casa preocupado por mi. Por lo que cuando me desperté, vi las cientos de llamadas de Milos en mi móvil y la cara extrañada de mis padres no supe exactamente que decir.

- ¿Es tu novio?- preguntó mi madre, cosa que hizo que me echara a llorar otra vez y dieran por finalizado el tema.

El tema del hombre misterioso en el teléfono quedó como tema tabú durante toda la semana, porque siempre que hacían alusión del tema, terminaba llorando como un bebé desconsolado. Al llegar otra vez el domingo supe que debía llenarme de valor e ir hablar con Milos. No podía pasar de un estado de felicidad absoluta a la depresión más oscura. No era sano ni para mi, ni para mis exámenes y mucho menos para mis padres, que no conocían absolutamente nada de mi casi-romance con un hombre diez años mayor que yo.


A pesar de ser primavera y que se suponía que debía hacer un día precioso, el cielo estaba muy oscuro, lleno de nubes grises que gruñían enojadas. No era una buena idea salir, pero tampoco quería quedarme en casa sola. Mis padres y mi hermana habían decidido salir y no volver hasta la semana siguiente. Mis padres celebraban algo que ni me molesté en preguntar, mientras que mi hermana se fue a casa de su novio, por lo que si me iba o me quedaba tampoco es que nadie le importara. Así que con el presentimiento que acabaría mojada hasta las bragas salí de casa y caminé hasta la clínica, ahí en el banco estaba Milos, fumando con un rostro bastante malhumorado. Quizás fue mi sexto sentido de cagada que me aconsejó girar sobre mis talones para huir cual alma que se la lleva el diablo.

- ¡Dana! - gritó mi nombre al verme. Maldición, pensé al girarme a velocidad crucero y fingir una sonrisa.- ¿¡por qué no coges mis llamadas!?¿¡ por qué cojones siento que hice ésta misma pregunta hace nada!?¿Por qué huyes de mi?

Se levantó del banco, dio un par de pasos hasta mi, luego negó con la cabeza y se volvió a sentar, para después repetir lo mismo y tirar el cigarro al suelo, pisarlo y acercarse a mi. Por primera vez desde que lo conocí, me sentí un cervatillo inocente delante de un lobo. Me salió un hipo nervioso y él comenzó a reírse de golpe.

- ¿Eh?- gemí desconcertada y aterrada.

- ¡Maldita sea! - bramó entre risas mientras se secaba las lágrimas de los ojos y me acariciaba la cabeza con dulzura.- ¿Por qué será que me vuelves loco?

- No tengo ni idea...- contesté automaticamente.

- Yo tampoco, pero aquí estoy… molesto porque una niña me ignora. ¿Sabes hace cuantos años que no me sentía así?- quiso saber.

- ¿Muchos?- dije dudosa.

- Demasiados.- su mano se paso a mi mejillas para llegar a mis labios.- ¿Por qué huyes de mi?

Quise contestarle, pero una enfermera salió algo alterada de la clínica y le pidió a Milos que volviera a entrar. Antes de que pudiera reaccionar me sujetó de la mano y me metió dentro. Estuve unas dos horas esperando en la sala de espera, cuando salió tenía una expresión cansada, pero me sonrió y suspiró tranquilo al ver que seguía esperándolo. Sin prestar atención a las miradas de la gente se sentó a mi lado, me cogió de la mano y me susurró al oído…

- Gracias por esperarme.

- Tampoco tengo nada mejor que hacer...- siseé fingiendo indiferencia. Él sonrió y rió algo cansado, volvió a suspirar y antes de que pudiera hacer nada me giró la cara y me besó.

- Siento haberte preocupado, pero… estoy contigo.

Siempre me había imaginado como sería mi primer beso, algo sumamente romántico, con flores y arcoiris, pero jamás pensé que ocurriría en una clínica, en la sala de espera. No pude reaccionar a tiempo antes de que él volviera a entrar a urgencias por un par de horas más. Cuando volvió a salir había menos gente, pero éstos hablaban y gritaban, yo aún seguía con la cara roja, intentando procesar aquel fugaz beso y volviendo a sentir el hormigueo en el estómago de la mañana.

- ¿Por qué no nos vamos de aquí y nos divertimos?- me guiñó el ojo, cogió mi mano y tiró de mi hasta salir corriendo de la Clínica.

Al salir nos encontramos con una lluvia bastante espesa, ambos nos miramos y entre risas salimos corriendo. Él seguía con la bata puesta, su maletín y con rostro cansado, yo en cambio no podía sentir nada y tampoco entender absolutamente nada. Sólo entendía que me había besado y me estaba llevando a un lugar que posiblemente no pensaba pisar hasta mucho tiempo después…

Continuará...

Comentarios

  1. ¡Hola! Me da la sensación de que a tus protagonistas le gustan los hombres con un mambo sentimental (???) Dana me ha dado pena >.< y es que es culpa de él también ¬¬

    Me ha gustado mucho el capítulo, también pienso que si uno llora, lo peor es que te abracen que te pones diez veces peor XD

    ¡Un abrazo!

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    1. ¡Sii! Es que así es más interesante. Me gustan los hombres así, ¿qué puedo decir?
      Lo sé, al final no terminé llorando pero bueno...
      ¡Un abracito guapa!

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  2. Interesante continuación, aunque la parte sexual, ¿qué? Te saltas los retos a la torera🔪

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    1. Lo sé, pero es que el capítulo no me dio para más.

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  3. Esperaba la explicación de esa otra mujer con la que lo vio, pero me alegra que se hayan arreglado las cosas entre ellos. Se nota la diferencia de edad, por la forma de reaccionar de cada uno en ese período de separación que tuvieron.
    Espero el siguiente.
    ¡Besos!

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    1. La explicación está en el capítulo anterior, pero te diré es la novia (o la ex como quieras verlo) de Milos. Me alegro que quieras saber más.
      Un besote guapa

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  4. Pensé que el doc estaba jugando doble, pero veo no fue así, por lo menos en este capítulo. Me gusto que todo fue un mal entendido, al verlos juntos y ellos hicieron las paces. En espera del siguiente capitulo.
    Bso

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  5. Cuanta intensidad de emociones.

    Y no es fácil reaccionar adecuadamente ante alguien que llora.

    Un abrazo.

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