Alianza: 7.Prórroga

Buenas~
Después de una pausa bastante larga con ésta historia vuelto, realmente no sabía como continuarla, pero... después de explotarme un poco las neuronas aquí estoy.

Si acabas de ver ésta entrada y te interesa leer más, puedes venir aquí, ahí está la lista de los capítulos para que puedas leerla.
También si después de leer quieres ponerte a ver más cosas, aquí tengo relatos cortos que son precioso.

Bueno, sin más te dejo con la lectura.




7. Prórroga:

La calma era una sensación que desde hacía mucho tiempo no sentía. En su antigua casa era imposible sentarse a leer o tomar un café sin sentir que estaba perdiendo el tiempo. Era como si una fuerza ajena a ella la empujara a hacer algo que los demás no hacían, pero en aquel lugar, en la mansión de los McClarie, podía estar horas tirada en el sofá, tan sólo respirando y nadie haría nada para que se sintiera incomoda. Era como si estuviera en unas permanentes vacaciones y le encantaba, aunque sabía que no podría durar para siempre, no sabía cuanto tiempo aguantaría sin hacer nada, pero lo disfrutaría a cada minutos, después de todo esa familia siempre tenía asuntos sociales y se la llevaban para alardear de una nuera amable, cariñosa y atractiva, como le gustaban decir a ellos.
Por primera vez en mucho tiempo se sintió feliz, sin cargas ni culpas y era todo por aquel maravilloso hombre que ahora era su marido: Kaile. Él le había dado todo, estabilidad, felicidad y tranquilidad, necesitaba hacer algo por él, aunque su felicidad no estaba en su mano, aunque tuvieran noches de sexo salvaje y días de paseo agradable, comprendía que él jamás sería cien por cien feliz, así que necesitaba encontrar una forma de hacer a su marido feliz y sabía que para ello tendría que hablar con sus amigos y el único que se el venía a la cabeza era uno que no quería ver.


A pesar de que había pasado prácticamente un año desde que vivía en la zona más cara de la ciudad, aún no se acostumbraba a pasear por esas urbanizaciones lujosas y ostentando poder adquisitivo. Cuando se detenía en cada casa para contemplarla, se seguía sintiendo pequeña y pobre, a pesar de que su nueva familia era mucho más adinerada que cualquier otro. Suspiró y siguió caminando hasta llegar a la dirección que Olga le había dado. Era una casa un poco más pequeña e humilde que todas las demás, no sobresalía e incluso era algo sobria, pero aún así tenía un cierto encanto que la atraía de forma descomunal, quizás se debía por la persona que vivía ahí dentro. Tomo aire y apretó el timbre. Del intercomunicador salió una voz nasal de mujer preguntando quien era, ella dio sus datos y cuando la dejaron entrar pasó el pequeño y cuidado jardín hasta llegar al recibidor. Al igual que el exterior, éste era bastante seco, solo una cómoda, con un perchero y un jarrón con flores. El resto de las habitaciones tan solo tenían el mobiliario y algún cuadro colgado en la pared. Sentía que en esa casa faltaba un toque femenino, algo más colorido y quiso con toda su alma ser esa mujer. Se cogió las manos queriendo hacer que su anillo de casada desapareciera, por primera vez en ese año se arrepintió de haberse casado. No sentía un amor conyugal por su marido, pero le quería con toda su alma y deseaba poder hacerlo feliz de la misma manera que él lo había hecho por ella, por eso se había metido en la boca del lobo, yendo a la casa del hombre que invadía sus sueños pervertidos y con quien se imaginaba hacer el amor en brazos de su marido. Tomo aire y se dio fuerzas para hablar con aquel maldito ángel del infierno.

- ¿Qué desea la princesa de mi?- preguntó divertido mientras se servía una copa de whisky se sentaba en una butaca rojo oscuro mirándola.

- Necesito que... me digas que puede hacer feliz a Kaile.- dijo con voz suave e insegura.

- ¿Yo? Se supone que eres su esposa, ¿eso no lo deberías saber?- enarcó una ceja sorprendido.

- Emm ¿crees que si lo supiera estaría aquí?

Hubo un silencio incómodo y en los ojos de Einar se iluminó una extraña luz. Sonrió con diversión y se levantó de la butaca, caminó con pasos lentos hasta sentarse al lado de Freya. Al sentir el calor de él tan cerca del suyo, dio un pequeño salto que su compañero pudo notar. Sin quitar la sonrisa de sus labios se acercó a su oído y susurró...

- Te ayudaré...

La voz de Einar era masculina, grave y ronca. Tal cual como le gustaba a ella, sintió que sus ovarios se contraían y tuvo que apretar las piernas. En ese momento supo que no sólo se había metido en la boca del lobo, sino que iba a perder toda la cordura que tenía.
Su tiempo de calma y felicidad se había acabado, ahora tendría que enfrontarse a la realidad. Y no era una muy limpia...

Capítulo seis
Capítulo ocho
                                                                                                                                 

Comentarios

  1. El problema es que te pusiste a escribir tantas historias de golpe ... Que acabaste saturada. Y claroahora estás como estás xDDD

    tqqq

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    1. Pero si sólo tenía dos xD Pero bueno, ahora espero terminar esta y listo... TQQ

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  2. ¡Einar me gusta! Yo hubiese reaccionado igual en lugar de ella xD

    Espero ansiosa a saber qué le dirá *^*

    ¡Cuidate!

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    1. Es que Einar tiene algo que no se y eso que todavía el pobre no ha hecho nada xD
      Intentaré no tardar tanto en escribir el próximo capitulo.
      ¡Un abrazo!

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