25 de agosto de 2016

¡Escógeme!: Ocho

Ocho:

Lo que se suponía que debía ser una noche con su familia, terminó siendo una semana. Cuando ambos volvieron a su casa, sentía que tenían un enorme peso en la espalda y un agudo dolor en el corazón. Todo lo que habían estado hablando, planeando y soñando en cuestión de segundos se caía como si fuera una montaña de naipes. En más de una ocasión podían haberse negado, pero de sus bocas no salió nada, además, en cierto modo sabían que sus padres jamás se tragarían que en un par de semanas sus sentimientos hubieran cambiado. Eso era algo que ni ellos mismos se creían, pero era verdad. Para Hinata, Itachi se había vuelto su luz. Con la muerte de Sasuke todo se había vuelto oscuro, parecía que jamás volvería a salir del túnel que se había convertido su vida, hasta que apareció él, con su voz ronca, entonando una canción melancólica mientras razgaba con pereza las cuerdas de su guitarra. Y para Itachi, Hinata siempre había sido su todo. Desde el primer instante que la vio supo que su vida iba a cambiar, todo le dejó de importar. Su apellido, si situación, incluso su propia vida. Él quería ser el todo de ella, necesitaba serlo. Y cuando parecía que el cosmo se ponía de su parte para que su sueño se volviera realidad... sus padres decidían pensar con coherencia. Su montaña de ilusiones se estaba cayendo delante de sus ojos y sabían que mucha cosa no podía hacer... ¿como demostrar que se querían?

24 de agosto de 2016

Ejercicio #2: Compromiso

¡Hola!
Seguimos con el reto en cuestión. En teoría se supone que éste cuenta de dos partes, serían el número 7 y 8 si no voy mal, pero realmente es el mismo, así que como en la página lo ponen en el mismo día lo haré igual.

Tengo que escribir algo con narrador omnisciente, por si no sabes que significa es el narrador que lo sabe todo, tanto pensamientos, como sentimientos... vamos una narración en tercera persona de toda la vida.
No tiene mucho misterio, sin más comenzaré a teclear...


Master and Commander

Tenía como pendiente ésta película desde hace mucho tiempo, pero no me animé a verla hasta que me escuché nuevamente su banda sonora y me dije ¿por qué no?
Y hace dos días me la puse y realmente me encantó, una película de esas que te dejan huye en el corazón.

Argumento: La invasión de Napoleón a Inglaterra hace que un navío zarpe al mar para derribar un barco inglés, pero éste será un viaje un poco más tormentoso que los habituales, jugándose la vida y también la amistad de muchos.
Actores: Sale Russell Crowe ya con eso dice bastantes cosas, además también sale Joseph Morgan de joven algo que ha sido todo un lujaso. Muy buenas actuaciones realmente, de todo el reparto en general.
Guión: Uno bastante técnico en algunos momentos, pero bastante organizado y bien pensado. Con un humor divertido y muchas partes de filosofias y de pensamientos profundos.
Ha estado bien.
Atrezzo/Efectos: Es impresionante, quizás no llega a la calidad de los actuales, pero ha valido la pena. El barco una pasada y todos los destrozos de éstos, buah. Un lujo. La ropa muy bien echa y tanto la puesta en escena de todos los actores, que estén sudados y sucios, hace que le de un realismo muy bueno e importante.
Música: Sin ninguna duda es lo mejor de la película, ya con decirte que me la vi sólo por la banda sonora. Que hayan composiciones propias, además de autores como Bach... ya dice mucho de la calidad. Una delicia.
Trama: Es una película muy masculina, donde se mezcla el orgullo y el deber hacia la nación, además la preocupación por los amigos y el liderazgo. Hay algunos momentos que son bastante fuertes y crueles, por la dureza de la situación y sobre todo por el hecho de saber que esas cosas pasaban realmente.
Opinión: Me gustó mucho. Tanto la historia, como la ambientación, los personajes, las historias de cada uno... me da la sensación que fue una película hecha con cariño y realmente un espectáculo si te gustan los fimes históricos.

¡Escógeme!: Siete

Siete:

Ninguno de los dos decía nada, tan sólo se sujetaban las manos mientras veían como el avión se iba elevando poco a poco del suelo. Su viaje había terminado antes de tiempo y no podían hacer nada para evitarlo. No después de esa llamada...

23 de agosto de 2016

Ejercicio #2: Envidia

Seguimos con éste reto puesto que el otro ya lo llevo al día y el mio todavía no he decidido que poner a continuación. Dejo el enlace de la página original por si te quieres unir.

Tengo que escribir algo relacionado con los siete pecados capitales, algo que me gusta mucho, creo que con el título dejo bastante claro
cual es el que he elegido.


Alianza: 6. Primera vez

6. Primera vez: 

Siempre había imaginado el día de su boda. Sería en una finca de época, en esa había un precioso jardín con flores y unas escaleras que daban a una pequeña capilla. No era especialmente religiosa, pero la primera vez que vio ese lugar se enamoró y supo que se tendría que casar ahí. Por eso, verse en aquella habitación, de techos anchos y de madera, con muebles alargados y tapizados con elementos florales, el olor a antiguo y aquel enorme espejo con marco de oro era prácticamente como un sueño hecho realidad. Sabía que era una boda falsa, no había amor de por medio y no esperaba sus felices para siempre, pero se parecía mucho a lo que soñaba. Kaile era un buen hombre y seguramente sería un buen marido, incluso estando borracho intentó seriamente acostarse con ella, pero no había conseguido nada. No esperaba que esa noche su amigo se levantara, pero seguía teniendo la esperanza de que así fuera, por eso había decidido llevar aquella ropa interior. Unas braguitas blancas de encaje en conjunto con el sujetador sin tirantes, llevaba un liguero blanco y unos cuantos adornos que posiblemente él apreciaría al ser homosexual. Sonrió animada mientras dejaba que Sam le vistiera. Su mejor amiga no estaba muy de acuerdo con aquella boda precipitada, pero al verla tan feliz sencillamente aceptó ser la madrina y dama de honor junta a dos chicas más. Ninguna de las otras había visto el vestido, tan sólo lo podría ver Sam, puesto que ella era la más indicada para dar consejos de moda, para algo era estilista y para ser más exactos era su estilista y tenía que admitir que después de dos horas en sus manos había quedado preciosa. Parecía una princesa de cuento. El vestido no era muy ostentoso, era palabra de honor ceñido al escote y cayendo tan amplio como podía. Tenía pequeños bordados de flores y en la parte del pecho un decorado con una cinta azul que le daba un toque de color al blanco puro. El cabello lo tenía atado en un bonito moño y rodeado con flores que daban al velo que caía hasta media cadera de ella. El maquillaje de tonos azulados pero discreto, las uñas bien pulidas y pintadas con brillo, al igual que los pies. En su cuerpo no había un pelito y se sentía más fresca y libre que nunca. Cuando terminó de arreglarse su padre le esperaba en la entrada. Él sonreía orgulloso y le tendió el brazo para acudir al altar, donde la esperaba tan nervioso como ella Kaile.

¡Escógeme!: Seis

Seis:

La piel de su ángel era tan delicada como un cristal, aunque tan maleable como una plastilina. Aún podía ver las huellas de la pasión en su espalda, las marcas de sus manos en sus pechos, caderas y sus besos bien tatuadas en la ingle, clavícula y cuello. Una parte primitiva que desconocía le había hecho hacérselo, quería dejar constancia que habían hecho el amor y no de una forma distante y animal. En cada roce, cada gemido y caricia se podía notar la necesidad, era como si sus cuerpos hubieran estado llamándose uno al otro durante décadas. En cierto modo él ya lo sabía. Esa mujer había estado hecha para él, pero un seguido de malas decisiones le habían alejado de su lado. Ahora sabía que mantener las manos lejos de su escultural y sexual cuerpo le llevaría más concentración y control que del que ya tenía. Después de todo durante los días pasados, tan sólo se podía imaginar yaciendo a su lado, oía en su cerebro sus implóros y lloriqueos y secretamente se acariciaba en la ducha, calmando el deseo que le corroía interiormente, pero ese momento ya todo era diferente. Había probado de ella y sabía los efectos que tenía en su cuerpo. Gruñó y se levantó de la cama, aún duro como un mástil, dispuesto a embestir en su interior como un burdo animal. Se metió en la ducha, encendió el agua fría y sin importarle nada el tiempo se dejó bañar por la agua gélida.